Un día nos dijeron “nos tenemos que llevar a tu hijo a neo…”

NEONATOLOGÍA. Quien haya pasado por ella quisiera no volver a repetir la experiencia y quien nunca la paso es un afortunado.

Quería contarles por lo que atravesamos con mi esposo con nuestro primer hijo, con toda la ilusión en juego…

El mandato social nos prepara para tener un parto vaginal y salir de la sala de parto con el bebé prendido de la teta y a los dos o tres días de vuelta a casa. Pero la realidad no siempre es así.

Nosotros esperábamos un bebé sano, de hecho lo es, pero cuando él nació nos enfrentamos a una patología metabólica congénita.

Todo fue alegría con su llegada, felicidad absoluta. Había algunos indicios que traían un poco de preocupación en los médicos y cuando un día nos dijeron “tenemos que llevarnos a tu hijo a Neo” sentimos una gran puñalada en el pecho… ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?… Algo no estaba cerrando del cuento perfecto que construimos durante 9 meses. Uno quiere lo mejor para su hijo pero ¿cómo separarnos de él tan chiquito?…sentíamos que lo único que necesitaba tener cerca éramos nosotros, sus papás. ¿Cómo hacer para dejarlo al cuidado de manos profesionales pero extrañas? ¿Cómo no tener miedo? Fueron muy difíciles las primeras noches en casa.

Tuvimos mucha suerte que el lugar donde nuestro bebé nació es excelente, sobre todo la calidad humana de los médicos y las enfermeras. Ellos y los otros papás que compartían la neo, nos fueron enseñando a sobrellevar nuestra angustia. Nunca vamos a olvidar la sala de padres que estaba a disposición para que podamos descansar, o el lactario donde íbamos las mamás a sacarnos leche y guardarla para nuestros pequeños, esos lugares donde compartíamos nuestras alegrías o nuestras tristezas. Es increíble como uno genera rápidamente empatía con personas que apenas conocíamos.

Los días pasaban y nos íbamos acostumbrando a esa rutina, hasta que una nueva puñalada nos despertó de ese piloto automático. Nuestro bebé empeoraba en lugar de mejorar, había sufrido de apneas. Nadie sabía qué le ocurría, no nos daban un diagnóstico aún. Le hicieron mil estudios, incluida una punción de médula, y nada… Los médicos decían que esperaban más resultados de otros estudios especiales. Esos días fueron muy difíciles, tristes y llenos de incertidumbre. Hasta que nos llamaron y nos dieron su diagnóstico: hipotiroidismo. Ahora nos tocaba enfrentar la realidad, pero nos surgieron momentos en que nos preguntábamos ¿qué hicimos mal? ¿por qué a nosotros?

En realidad, nuestro hijo debe tomar cada día una medicación de por vida y eso le garantiza una vida normal. Caímos en la cuenta de que él solamente necesitará esa medicación y que con eso va a estar bien y así con alegría podemos seguir adelante con cada nueva consulta médica.

Quedan muchas preguntas… en especial, ¿cómo le vamos a explicar lo que tiene cuando sea más grande?¿Cómo se lo tomara?

Hoy creo que toda esa experiencia nos enseñó algo. Vino a acomodar la importancia que le damos a los problemas y a algunas situaciones que sólo son graves en apariencia, tantas veces perdemos el tiempo preocupándonos cuando no vale la pena. Mi hijo trajo al mundo en sus brazos una enseñanza para nosotros.

A veces, mirando a la distancia sólo me sale pensar en lo valiente que fue de tan chiquito y cómo lo sigue siendo, es un luchador desde que estaba en mi panza. Si algún día él lee esto me gustaría que sepa que nosotros sufrimos con él cuando todavía no tomaba su “pastillita mágica”.

Hoy le festejamos cada uno de sus logros como si fuera una proeza, porque para nosotros lo es… Cómo olvidar aquel día en que por fin volvimos los tres a casa… después de un mes durmiendo en los salones de neonatología mirando las agujas del reloj a la espera del horario de visita.

Ahora lo escucho jugar con su hermana en casa y sólo siento amor.

Te amamos mucho, hijo querido.

neo bis 4

NATI

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2 comments / Add your comment below

  1. Tuvimos los mismos sentimientos con nuestra segunda hija, sea inesperado o algo previsible uno nunca está preparado para neonatología. Cada historia de ese lugar merece un libro y cada profesional un premio. Empatía es un sentimiento que sin lugar a dudas con la maternidad se logra en muchos ámbitos y neonatología es el exponente máximo desde mi punto de vista.
    Tenemos las mismas preguntas acerca del futuro de nuestros hijos, porque también imagino te preguntarás como lo va a afrontar su hna, pero si hay algo de lo que estamos agradecidos es del diagnóstico. No hay nada peor que la incertidumbre y el saberlo creo que siempre es una ventaja, tanto para su salud como para manejarlo.
    Ah, y una última cosa, volviendo un poco a la empatía, la gente puede imaginar lo que se vive como padres o hasta menospreciar algo que para nosotros no deja de ser nuestro mundo. No dejen que eso los afecte, desde afuera es muy fácil opinar.

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