Poner más palabras…

En estos tiempos en los que parece que todo es necesario que sea mostrado y que abundan las redes sociales que permiten hacer pública la vida privada, las experiencias de las madres también se han vuelto públicas. Aun conociendo y haciendo uso de las ventajas del avance tecnológico, consideramos que se torna nociva tanta información visual. Se exhiben madres radiantes sin rastros de cansancio ni sensación alguna de dolor o malestar; mujeres sin marcas en el cuerpo que den cuenta de los meses de embarazo ni indicios de las consecuencias físicas del tiempo de lactancia. A veces se intenta mostrar la naturalidad de las escenas de lactancia por ejemplo, y creemos que hay algo que era necesario en esta tendencia. Pero también, por medio de imágenes con un exceso de edición, se terminan fomentando aspectos superficiales: pareciera que lo estético es lo más importante; como si el esfuerzo de una madre llegara a su destino cuando ella alcanza un buen estado físico y recupera sus propios espacios de disfrute. Así omiten “mostrar” lo complejo que es el logro de un buen estado de salud del recién nacido; estado tan vinculado a lo que la madre le pueda dar en cuanto a sus posibilidades de amamantamiento y a sus recursos para brindar momentos de apego y de desapego paulatino.

En otro momento, haremos un relato de experiencias vividas con bebés recién nacidos internados en servicios de neonatología: todo se vuelve trivial cuando los vemos conectados a tubos de oxígeno, dependientes de artefactos que artificialmente les brindan cobijamiento; situaciones en las que las posibilidades de lactancia materna se alejan de aquello tan sublime que pregonan algunas teorías. Por estos y otros tantos casos particulares, creemos que se hace mucho daño alimentando ideas tan idílicas. Mostrándose tanto, se omite mencionar lo complejo de las tareas de maternaje.

Por otra parte, esos “modelos de madre” que se postulan como referentes de determinado estilo de crianza, no tienen otra intención más que ser vistos y reconocidos. Así distorsionan la mirada de lo que sucede en la realidad de cada hogar en relación a la crianza de los hijos en los primeros años de vida. El inmenso amor que cada una siente por sus hijos está acompañado de otras sensaciones, muchas veces tan diversas que se oponen y contradicen. Amor, cansancio, esfuerzo, disfrute, preocupaciones, preguntas. ¿Por qué taparlas exhibiendo estados radiantes? ¿Por qué se continúa fomentando la idea de que no está bien decir que una puede sentir hastío o agobio? ¿O acaso no somos muchas las que intuimos que la exigencia socio- cultural sobre lo estético en las madres se contradice con las recomendaciones pediátricas de cuidado del recién nacido? En las últimas décadas, las mujeres hemos conquistado espacios de poder en el mundo laboral, ámbito en el que nuestra voz es escuchada, valorada y reconocida. Pero ¿por qué no hablamos más alto y con más decisión de lo que sentimos y vivimos en relación a la maternidad y la crianza? Por eso estamos acá nosotras… y nuestra voz va sonando cada vez más fuerte…

Buscando fotos en la web que ilustren las palabras compartidas hoy, encontramos muchas imágenes y seleccionamos estas que se encuentran a continuación, para proponerles una reflexión final…

collage

(Fuente: Pinterest)

¿Qué sentimientos les devuelven estas imágenes? ¿Amor, ternura, cobijamiento, confort, bienestar? ¿Conocen ustedes madres reales que puedan verse así a poco de haber parido (ya que esos bebés parecen recién nacidos o de pocas semanas de vida)? Muestra una realidad difícil de alcanzar para muchas. Si bien estéticamente son bellas, muestra algo bastante alejado de lo cotidiano de una madre que satisface las necesidades de su bebé y que inevitablemente deja relegadas sus propias necesidades. Entonces, ¿para qué? Sigamos pensando juntas qué queremos trasmitir acerca de la maternidad en la actualidad. Nosotras asumimos un compromiso y sentimos que representamos a muchas… Queremos escucharlas…

NATI Y LAU

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1 comment / Add your comment below

  1. Ni hablar…no nos representan! Gracias si he logrado sacarme el pijama con mis hijos recién nacidos. Y las ojeras podían llegar hasta el piso ademas jajaja!
    Experiencias d maternidad creo q hay tantas como madres o hijos mejor dicho…porq cada uno es diferente. Pero sin lugar a dudas, esas fotos no representan a ninguna.

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