Mamás que trabajan

Desde que pensamos en darle vida a nuestro blog, quisimos que su principal fuente de inspiración fueran las experiencias vivenciales de mujeres comunes y que desde esas reflexiones, pudiéramos invitar a muchas madres a compartir las suyas. En un primer momento, las reflexiones estuvieron motivadas por la vuelta a la vida laboral después que cada una de nosotras fuimos madres, luego eso dio lugar a otras tantas preguntas. Queremos escuchar los relatos de cada una de ustedes… a modo de invitación les voy contando el mío…

A partir del nacimiento de mi hija y luego de mi licencia por maternidad, en mis viajes al trabajo pensaba en qué modificaciones podría hacer para dedicarle más horas a ella y no tantas al trabajo. Con dos lugares de trabajo, distantes entre sí, tenía varios viajes al día, horas de tránsito por la ciudad…  y en esos ratos, escuchaba y miraba muy atenta las opiniones cotidianas de la gente sobre los roles que ocupamos las madres en la actualidad. Con asombro en ese momento, descubrí posturas muy diversas, contradictorias inclusive, lo que me llevó a pensar en la valoración o no que se le da a la maternidad en el ámbito laboral actual. Sí, esos viajes al trabajo me enriquecieron en reflexiones, pero sobre todo me permitieron reformular muchas de mis ideas y prioridades… Tal vez fue una forma distinta de pensarme o un cambio de posición, como si mirara todo desde otro ángulo. Es claro que mis prioridades fueron cambiando… aquello que había motivado grandes búsquedas y que me había abierto nuevos caminos, ahora ya no era el principal motivador de mis decisiones. Pero ahí estaba, subida a un colectivo yendo al trabajo e intentando cumplir con sus exigencias como podía. Estaba ahí porque también me importaba la prosperidad económica familiar, me decía y trataba de convencerme que eso que hacía era lo mejor. Pero me encontraba en lugares tan disímiles… mi hija y el trabajo, cada uno con sus demandas y con necesidades que a veces se oponían. Por ejemplo, el horario de salida del trabajo y la distancia con mi casa, no me permitían llegar al jardín maternal a buscarla, aun yendo ella en jornada completa. Eso fue lo que dio motivo a cambios laborales y a acomodamientos en la organización diaria familiar.

En ese tiempo de búsquedas, me encontré con un libro que me aportó claridad y que releo siempre. Carolina del Olmo, española, licenciada en filosofía y madre, con su trabajo en “¿Dónde está mi tribu?” (Del Olmo Carolina, “¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista”, Editorial Capital Intelectual, primera edición, Buenos Aires, 2013), realiza una investigación profunda y un análisis crítico sobre la maternidad en el contexto social actual, con una claridad asombrosamente esclarecedora de las realidades individuales. Agradezco sin conocerla por su aporte a nuestro blog, ya que despertó una necesidad que estaba latente en mí; la de compartir vivencias y reflexiones sobre la maternidad desde un posicionamiento maduro y global. A continuación comparto un fragmento de su análisis.

“La llegada de un hijo nos hace violentamente conscientes de la fragilidad intrínseca del ser humano, y también de su carácter social o relacional, de la imposibilidad del individualismo llevado a su extremo… La llegada de un hijo también nos hace valorar más una estabilidad que poco a poco se ha ido esfumando de nuestro mundo…

El individualismo, la conducta hedonista, la movilidad incesante, la libertad para cambiar de relaciones…en suma, todo lo que nuestra civilización ha encumbrado, en seguida se muestra como la peor guía posible a la hora de arreglárselas con un hijo… Los valores y conductas que triunfan –o incluso se necesitan- para sobrevivir en el mercado laboral no tienen nada que ver con el tipo de personalidad que hace falta para ser una madre o un padre amoroso.”

Allí encontré muy bien descriptos muchos de mis debates internos. Esa sensación al ir a trabajar era un poco extraña por lo nueva, había algo de dolor mezclado con incomodidad, por querer volver a encajar sintiéndome una mujer nueva… Me encontré nuevamente con esas cosas de la maternidad que muchas veces no se dicen… con las dudas de muchas de las madres que deben volver a trabajar después de haber tenido sus hijos; con la crisis de identidad que todo esto significa, como si de golpe, una extraña energía arrasadora hiciera que todo cambie de lugar… definitivamente, esto exige un cambio de posicionamiento…

Y varias veces llegaba a un mismo destino en mis pensamientos: en la actualidad el lugar de la mujer que es madre y trabajadora se encuentra fuertemente tironeado entre mundos que mucho tienen de antagónicos, con exigencias difíciles de reunir de un modo más o menos armónico; estará en cada madre con sus propias fortalezas, la posibilidad de poder conjugarlas. Todo esto resulta un poco más sencillo si podemos abrirnos a contar lo que sentimos, procurando no encerrarnos en un rincón de lamentos e insatisfacción…

Mi sensación muchas veces era que tenía que aguantar, disimular mis sentimientos y mis dudas poniéndome en acción rápidamente para estar a la altura de las exigencias. Luego me di cuenta que me estaba engañando a mí misma si no le daba lugar a ese malestar; opté por comenzar a contar lo que me pasaba a algunas personas permeables a escucharme con calma. Hablándolo comencé a notar que a muchas madres les pasaba lo mismo y lo callaban, para poder seguir con las demandas de este ritmo de vida tan acelerado típico de nuestra época…

Más allá de la pregunta sobre si está bien o no sostenerlo todo a costa de una sensación de cansancio constante, sigo pensando que la única salida es acompañarnos entre nosotras compartiendo lo que sentimos y buscando oídos que quieran escucharnos.

Hoy, con mi hija ya con 2 años y medio, aquel año vivido fue sin dudas una bisagra. Hubo cambio de trabajo, lo que ahora me permite llegar a horario a la salida del maternal. Pero sobre todo hubo crecimiento y madurez. Aprendimos como padres que no siempre todo puede ser como lo soñamos pero sí SIEMPRE en cualquier toma de decisiones, nuestra prioridad va a ser nuestra hija. Y en esa búsqueda continuamos… porque de aquí en más todo lo que hagamos estará acomodado en función de sus horarios, de sus tiempos, de sus necesidades… No hay dudas que la maternidad posiciona todo en otro nivel de importancia.

LAU

madreehijadibujo

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1 comment / Add your comment below

  1. Chicas, gracias a mi emprendimiento que vengo realizando ya hace un tiempo, pude conocerlas, entre contactos que tengo en las redes sociales, y leer esto me hace sentir reflejada también hace 2 años y medio atrás que es cuando nació mi Delfi, y a partir de eso cambio todo, aun me cuesta, no logro encontrar mi camino, pero se que todo vale la pena por ella!
    Exactamente lo mismo me paso, gracias.

    Saludos
    Vero

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