Embarazo en reposo

Queremos que el blog también sea un espacio para contar esas situaciones que rodean el embarazo que a veces son complicadas. Queremos ayudarnos entre nosotras para desterrar ciertas ideas que no siempre son tan ideales y que nos hacen repensarnos por completo. Venimos notando que por mucho que se hable de los defectos y errores que todas las madres cometemos a veces, no se habla en los blogs sobre las dificultades para concebir o para que un embarazo llegue a término sin inconvenientes. Apostamos a que si lo comenzamos a contar, podremos mostrar un panorama más real de la maternidad hoy. Porque de nada sirve hablar de un cosa y mostrar todo el tiempo otra.

Son muchas las mujeres que nos han compartido sus historias con pérdidas de embarazos o cursando embarazos de riesgo. Nosotras sabemos de qué se trata eso, porque cada una lo vivió de distintas maneras. Por eso les vamos a compartir nuestros relatos con algo de lo vivido.

Empezamos por el relato de Nati y su primer embarazo en reposo.

Alegría infinita sentí al ver las dos rayitas en el test. Todo era ilusión, sensaciones indescriptibles cuando llegó el día que hicimos la primera ecografía donde vimos y escuchamos que nuestro bebé venía en camino.

Los días continuaban pasando tranquilamente, hasta que una mañana apareció la primera pérdida. Algo claramente no marchaba bien. La primera indicación de mi doctora fue reposo y realizar una nueva ecografía. Aquí comenzamos a transitar un camino lleno de incertidumbre. Había que tomar coraje para ir a la siguiente ecografía, porque no quería que me dijeran algo que no quería escuchar. Allí fuimos. El bebé estaba con vida, pero se veía un hematoma y mi embarazo pendía de un hilo. Ahora la indicación médica fue reposo absoluto y medicación. Los días comenzaron a pasar, con mucha ayuda de la familia, amigos, personal doméstico y la contención incondicional de mi marido. Sentía mucho malestar en el estómago, propio del embarazo y la medicación. Recuerdo que mis almuerzos y cenas predilectos eran sandwiches de queso.

Tuve varias pérdidas y cada una de ellas provocaba miedo y frustración. Trataba de impedir lo que parecía no tenía retorno. Llegó un momento que pensé: “quiero con todas mis fuerzas que este bebé se quede, pero estoy dispuesta a aceptar lo que tenga que pasar”. Y fue como si esa decisión de soltar hiciera un poco más apacibles mis días.

Durante un mes y medio sólo me levantaba para ir al baño y a las consultas médicas. Logré durante este tiempo una conexión única con mi bebé, sentía que habíamos formado un gran equipo. Todos los días, a pesar de que él era muy chiquito, yo le hablaba y le expresaba todo mi amor.

Pasé muchos momentos de incertidumbre, preguntas, replanteos, culpas… lo que debería ser una fiesta, ir a una ecografía, se transformó en la sensación de ir a rendir un examen.

No acostumbramos a dar recetas ni consejos desde Muchas Madres, porque cada mujer resuelve las situaciones como puede y quiere. Pero realmente mi tranquilidad surgió al pensar que yo hacía todo lo que estaba a mi alcance para cuidar a este bebé, pero había otra parte que tenía que fluir y yo debía confiar.

El tiempo pasó, yo hice mi parte lo mejor posible y él que es un gran luchador, también. Me hizo la mujer más feliz cuando, hace tres años, me convirtió en mamá. Y partir de ahí, no dejo de ser una agradecida a la vida cada día.

Sí, siempre y ante todo GRACIAS A LA VIDA!!

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