Cuando nosotras necesitamos parar

Muchas veces tocamos temas vinculados con situaciones de la maternidad especiales, que no son como lo esperamos, por distintos motivos. A veces por problemas de salud, por necesidades económicas, situaciones laborales, de pareja, por vivir lejos de familiares que puedan colaborar con la crianza, por necesidades de nuestros hijos e infinidad de motivos más que hacen que no todo sea como desearíamos.

Hay tantas situaciones especiales que creemos que ya no se puede seguir alimentando ideas superficiales, llenas de concepciones idealizadas de la maternidad pero distantes de la realidad.

La mujer de hoy tiene una vida activa, con intereses y ocupaciones que la llevan de un lado para otro y esto es así aun antes de ser mamá. Pero hay veces en que se vuelve necesario parar por cuestiones de salud de un familiar, de nuestros hijos o marido, por los padres que se van poniendo más grandes y nos necesitan. Pero también muchas veces es por nosotras. ¿Cómo nos sentimos cuando nuestro cuerpo nos pide un cambio de rutina? ¿Solemos hacerle caso a las señales que nuestro cuerpo nos va dando?

A veces estamos “acostumbradas” a vivir a diario situaciones de mucho stress y el cuerpo no siempre lo resiste. A veces nos cuesta parar o encontrar la forma de generar un cambio en el estilo de vida que nos haga sentir mejor. Creemos y nos convencemos que no hay otra forma de vivir más que en un caos de corridas constante. Pero nuestro cuerpo nos alerta cuando hay algo que no resiste más.

Para esto, lo más importante es conectarnos con nosotras mismas, con nuestro cuerpo, con las señales que éste nos va dando. Sabemos que hay situaciones de todo tipo, algunas bastante complejas, con pocas personas dispuestas a ayudar. Pero debemos atendernos a nosotras mismas para poder estar en condiciones para todo lo demás.

A modo de ilustración, vamos a tomar una película que nos encantó siempre y más desde que somos madres. ¿Se acuerdan de  “One fine day” (traducida como “Un día muy especial”) con George Clooney y Michelle Pfeiffer?

Por mucho que nos cueste, no vamos a hablar de George y vamos a concentrarnos en la historia de ella. Una mamá profesional, separada y su hijo Sam que concurría a un jardín de infantes. Ese día llegan tarde al jardín y la película muestra los mil vericuetos que hace para compatibilizar su trabajo con el cuidado de su hijo. Miren esta imagen…

¿No se sienten un poquito identificadas con esta escena? Tantas veces salimos de casa con nuestros hijos y mil cosas del trabajo, ya pensando todo lo que nos queda por vivir en un día que a veces parece que durara una eternidad de horas… Empezamos el día enchufadísimas y llegamos a casa agotadas de tantas cosas que resolvimos y ¡todavía nos queda mucho más por resolver en casa!

Pero a veces nuestro cuerpo nos pide parar. Un día con exceso de exigencias que nos dejan agotadas y al día siguiente lo mismo y lo mismo y lo mismo… ¿Cuándo podemos parar? Frenar el acelere depende de nosotras. O tal vez no solamente de nosotras, pero sí en un punto es responsabilidad nuestra. No usemos la palabra culpa porque no nos sirve para nada!!

Es RESPONSABILIDAD nuestra permitirnos momentos que nos aflojen, dejarnos desestructurar, permitirnos estar a media máquina algún día, optar por quedarnos en casa y no ir a trabajar porque no nos sentimos bien. Tal vez nos cueste, porque muchas veces nos acostumbramos a vivir presionadas por nosotras mismas. Pero nos hace bien ponernos un freno. Siempre podemos encontrar a alguien dispuesto a ayudarnos. Puede ser marido, amigas, abuelas, vecinos o personal doméstico en casa. También puede ser la persona más inesperada, como en la película. ¡Ojalá existieran muchos George como el de la película!

Tal como vemos en esta imagen, es posible aflojarnos a veces y disfrutar de un día más desestructurado. Dejémonos aflojar, salpicarnos de otra energía, ponerle una pausa al tiempo para respirar más lentamente un aire que nos calme. Disfrutar de los instantes simples de la vida, nutrirnos de la inocencia infantil de nuestros hijos, para estar listas para seguir o para darle un cambio de dirección a la vida.

Recuerden que cuando necesiten parar, acá estamos nosotras para escucharlas, acompañarlas y ayudarnos mutuamente.

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