Cuando nos llega el momento de elegir jardín

Tarde o temprano, nos llega el momento de elegir jardín; ya sea un maternal cuando aún son bebés o la elección del lugar en que luego continuarán la primaria. Queremos reflexionar juntas sobre este momento de decisiones tan importantes en la vida de los padres y sus hijos.

Para comenzar, se nos ocurrió preguntarles a algunas mujeres sus experiencias en la búsqueda de jardincitos o colegios para sus hijos. Empezamos nosotras e invitamos a otras madres.

Lau cuenta la elección del maternal…

“Muchos fueron los consejos que escuché cuando decidimos y necesitamos que nuestra hija comenzara el jardín maternal, apoyando y criticando también… Empezó en un maternal en sala de 1 año en jornada completa. No les voy a mentir, a mí me costó mucho ese primer año de jardín. Pero ella iba feliz, disfrutaba ese tiempo y era tratada con mucho cariño. Mi tranquilidad era verla crecer feliz, acompañar su crecimiento y desarrollo con la tranquilidad de poder brindarle un lugar de contención elegido a conciencia. Y sí, nos llevó tiempo elegir el jardín, recorrimos varios, buscamos referencias y nos quedamos en el que mejor nos sentimos. Como habíamos comenzado la búsqueda antes de que cumpliera el año, las emociones fueron miles y un poco eso nos fue guiando y otro poco nos iba frenando. Pudimos darnos cuenta donde NO la queríamos dejar: no nos confundimos al no elegir un jardincito que quedaba a la vuelta de casa; estaba ahí hace años, pero ya estaba muy deteriorado y con poco personal; meses después cerró…

Empezamos a notar que nos importaba mucho la primera impresión que nos llevábamos de cada visita, pero sobre todo la presentación de la propuesta institucional, poder sentirnos escuchados y recibidos como familia (y no como un número más). Aprendimos mucho, eso nos dio herramientas para la búsqueda que estamos emprendiendo ahora: el cambio del maternal a un colegio. Proceso arduo, por la problemática de vacantes y por todo lo que significa este cambio… Terminando ya esta etapa, nos da un poco de nostalgia despedirnos… creo que es porque encontramos un lugar en que nuestra hija fue tratada con amor, porque nos tuvieron paciencia, nos escucharon y contuvieron en nuestro temores y compartimos las alegrías en cada logro.”

Ahora es el turno de Nati

“En el intento de buscar un buen colegio para mis hijos, muchas veces pensaba “¡qué difícil esta búsqueda!” Pero pude tranquilizarme pensando que nuestra elección tal vez no sea la definitiva, y que en algún momento si nuestros hijos lo necesitan, pueden cambiar a otra escuela.

¿Que se me pasaba por la cabeza en esos momentos? Primero si elegir una escuela con los tres niveles (jardín-primario-secundario) ¿y cómo saber si la orientación que iba a tener, más artística o más técnica, iba a ser del agrado de mis hijos? ¿Cerca de casa o estábamos dispuestos a viajar? ¿Jornada simple o completa? ¿Laico? ¿Bilingüe? ¿Precios? ¿Proyecto educativo? Cuando más o menos fuimos definiendo que queríamos, surge el tema de las vacantes. ¡¡Cuánta ansiedad y nerviosismo veía en esas charlas grupales con otros padres!! Parecía que uno tenía que salir de la reunión e inmediatamente pagar la matrícula, para “no quedar afuera”…

Toda esta búsqueda comenzó un año antes de que mi nene comience sala de 2 años. Hasta ese momento estaba en casa al cuidado de una señora de confianza. No pase por la experiencia de tener que dejarlo en un jardín maternal. La principal responsabilidad recayó en mí en cuanto a visitar los colegios y las entrevistas. Luego con toda la información nos sentamos con mi marido y analizamos las propuestas educativas de cada uno. Elegimos uno y un par de alternativas. Priorizamos el proyecto educativo, la cercanía, un colegio pequeño donde los chicos tengan mucha contención… En el que finalmente elegimos, sentimos desde un comienzo, que era el indicado. La verdad que tuvimos mucha suerte porque tempranamente nos enteramos que teníamos la vacante. Por ahora reafirmamos la elección que hicimos, nuestro nene está muy contento. Pero cada tanto me repito que si algo no funciona con el cole, el cambio es posible.

Con mi segunda hija, de 1 año, al ser una nena muy activa y traviesa, el camino fue distinto. La anoté en un jardín maternal para el próximo año. Mi idea es que, por unas horas, ella pueda divertirse y socializar con otros nenes. Esta vez, nos centramos en el proyecto educativo, la cercanía, y para esto aproveché las recomendaciones de vecinas y de foros de mamás.

La idea es que mis dos hijos vayan a la misma escuela, el siguiente año.”

Seguimos escuchando historias, nos escribe también Clara

“Como madre que trabaja puedo decir que tuvimos la suerte de encontrar una persona de confianza, lo que nos permitió que nuestros hijos empiecen el jardín en sala de 2 años. Empezamos a buscar y tener entrevistas en jardines, un año antes de que nuestro hijo mayor fuera a empezar. La lista de requisitos que teníamos a la hora de la búsqueda, era larga y de todo tipo. Sabíamos que queríamos un jardín que tuviera primario y secundario, es decir un colegio. Si bien nunca se saben las vueltas de la vida, nuestra idea era que empiecen y, dentro de las posibilidades, siguieran allí toda su escolaridad. Necesitábamos que fuera cercano a casa por varios motivos: económicos, prácticos y logísticos. Queríamos que fuera un colegio católico, que tuviera inglés y que mínimo en la primaria fuera doble turno, además necesitábamos algo económico… ¡Puffff! ¡Complicadísimo el asunto! Planilla de Excel de por medio, hice un filtro previo con estos requisitos y páginas web de algunos colegios. Y empecé a agendar reuniones con los que me parecían que cumplían los requisitos; simplemente para evitarnos ir a algunos que ya sabíamos desde el vamos que no nos iban a resultar.

Mi marido y yo venimos de colegios muy familiares, donde todos nos conocíamos entre todos y los alumnos no eran un número. Al entrar al colegio que finalmente elegimos para nuestros hijos, sentí ese mismo ambiente, esa contención que sin lugar a dudas, era la que buscábamos como papás y para nuestros hijos. Fue muy loco cómo en la entrevista previa a presentar los papeles para la inscripción, supimos que ese era el lugar que queríamos. Fuimos haciendo preguntas y cada respuesta era la que esperábamos…

Dos años después, con nuestra segunda hija ya inscripta para empezar el año que viene, no podemos estar más agradecidos y contentos de haber encontrado ese segundo hogar que queríamos para nuestros hijos.”

También nos cuenta Sabrina

“Nuestra decisión para elegir jardín se basó principalmente en las buenas recomendaciones que fuimos escuchando de conocidos. Como nos habían hablado tan bien del jardín, decidí ir a una entrevista y escuchando a los directivos, terminé de convencerme.

Conocimos la propuesta pedagógica y recorrimos la escuela por dentro. Recuerdo una frase que me quedó grabada de esa entrevista: “sus hijos no se van a quedar llorando, acá vienen a pasarla bien y no a sufrir; el chico q llora llamamos a la mamá” (esto en el período de adaptación). Esas palabras eran justo para mí, porque ese era uno de mis miedos. Saber cómo se manejan respecto a este tema, me resultó fundamental en la toma de decisión en la elección.
También recuerdo otro tema que mencionaron: “el chico viene a jugar, aprende jugando”. Este es un punto que defiendo siempre; es fundamental respetar el tiempo y la edad de cada niño, respetar la niñez. No estoy de acuerdo con las instituciones que creen que el aprendizaje no tiene que ver con el juego, sobretodo en jardín. Quiero que mi hija disfrute en el colegio, que juegue y la pase bien allí. Porque sé que de la mano de eso, estarán los nuevos conocimientos.

Me parece muy importante el lugar que se da a los padres, que sean permeables a la escucha de lo que nosotros necesitemos. Y en este caso, la institución que elegimos, tiene las puertas abiertas para cualquier duda o planteo.
Por otro lado, está el tema edilicio. El jardín que elegimos tiene todas las aulas de vidrios y dan al pasillo de la recepción y secretaría, donde todo el que llega, puede ver a los niños en plena actividad. Tiene un muy buen espacio al aire libre, otra cosa que me resulta importante.

En fin, buscamos jardín con una idea previa de lo que queríamos y encontramos en éste, lo que necesitábamos ver para poder estar tranquilos dejando allí a nuestra hija.”

Norma nos cuenta…

“Queríamos encontrar jardín para nuestra hija de 1 año, en parte para que se relacione con otros niños y comparta momentos de juego, pero también por una necesidad laboral. Yo no tenía horarios fijos que cumplir, no lo necesitaba con urgencia y no buscábamos jornada completa.

En un comienzo nos habíamos inclinado a la opción de un jardín rodante, posibilidad que evaluamos gracias a una conocida que nos había comentado la buena experiencia que había tenido. Creíamos que sería bueno que un par de días a la semana se encuentre con otros niños a jugar bajo la supervisión de una maestra unas pocas horas… pensábamos que era lo más amable y menos traumático para ella… pero luego de buscar por internet y llamar a varios lugares, esa propuesta no prosperó, porque no era en capital, o porque nos ofrecían una actividad sólo de verano, o porque no había grupo formado en la zona y me proponían que lo arme yo.

Una vez descartada esa opción, nos enfocamos en la búsqueda de jardines maternales. Priorizamos la cercanía con nuestra casa y comenzamos un nuevo camino guiados por la intuición… fuimos a varias entrevistas y por nuestras posibilidades económica nos inclinamos por alguno público. Fuimos a conocer uno, muy recomendado por conocidos, que nos gustó y nos trataron muy bien. Pero había quedado en lista de espera… Casi un año después nos llamaron, porque se había producido una vacante. Ahora estamos en período de adaptación, momento muy duro para ella y para mí también… en eso estamos, acompañándonos.

Sentimos que fue la mejor elección porque vemos el amor, la paciencia y dedicación con que tratan a los bebés y niños. Encontramos un ambiente familiar, tan importante para nosotros, donde recibimos un trato cordial y contenedor.”

Agradecemos a las mamás por sus aportes, porque creemos que cada experiencia sirve para que otras madres transiten esta etapa con más tranquilidad y con el conocimiento de que no son las únicas que lo viven así, con incertidumbre a veces, con ansiedad, con dudas… Todas pasamos por lo mismo!!

Sin extendernos mucho más, queremos pensar algunos puntos importantes para estar preparadas nosotras como mamás. Como primer paso, deberíamos sincerarnos con nosotras mismas en lo que esperamos que un colegio o jardín nos brinde. Tener claro eso, nos posibilitará abrirnos a la experiencia escolar de nuestros hijos sin tanta ansiedad. También es importante dejar claras nuestras expectativas en la institución educativa que elijamos. Esto nos permitirá establecer acuerdos para que ambas partes, colegio y familia, nos encontremos en ideales comunes. A veces habrá que saber ceder o negociar en nuestras exigencias, otras veces posicionarnos con seguridad en lo que queremos. Sabiendo siempre que el trato cordial que tengamos con la escuela será en beneficio de nuestros hijos. Esto les permitirá a ellos abrirse a nuevas experiencias de aprendizaje. Y nosotras podremos ver los frutos de todo esto.

Nos despedimos hasta el próximo post y les adelantamos que este tema viene con varias partes más…

cole bis 1

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4 comments / Add your comment below

  1. Gracias por compartir las experiencias, creo que es maravilloso poder leer a otras mamás y nutrirnos entre nosotras y sentirnos acompañadas y comprendidas ,desde estas experiencias, en las distintas etapas de la maternidad!! Me encanto leerlas !!!!

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