Adaptarnos

Y sí, a todas nos llega el momento de adaptación al jardín, de adaptar a nuestros hijos y adaptarnos nosotras. Esto también significa adaptarse a un lugar, a personas, a transitar espacios nuevos y conocer nuevas caras, de compañeritos y seños.

Es importante que podamos sostener la propuesta que nos brinda el jardín y comprometernos con el proceso, aunque a veces sea complejo y tedioso. Justamente existen distintos estilos: hay instituciones que buscan una rápida adaptación con el fin de que los niños se apropien de los espacios y rutinas escolares, hay quienes procuran tiempos más extendidos y progresivos. A veces, en un intento de unificación, se plantea una única propuesta fundamentándose en que lo importante es la conformación del grupo. Otras veces se plantean adaptaciones individuales de acuerdo a los tiempos que cada niño vaya marcando.

Lo que queremos trasmitir es que ninguna de las propuestas es mejor o peor que otra; cada institución planteará una modalidad de acuerdo a su proyecto educativo. Si nosotras como madres elegimos ese colegio o jardín, aceptamos un determinado perfil de trabajo y lo más importante es seguir con la propuesta de adaptación que nos ofrecen y sostenerla. Pero la realidad de muchas es que no es fácil acompañarlos tal cual nos propone la institución educativa. Por nuestros horarios laborales y la exigencia en cuanto a la asistencia al trabajo con la que se juega gran parte de nuestro sueldo. O también porque tenemos otros hijos con otros horarios, en otro jardín o en primaria. A veces podemos estar y a veces no, a veces cedemos la adaptación a abuelas, maridos o tías. A algunas nos cuesta ceder, pero es bueno para nuestros hijos que quien se haga cargo le garantice cierta permanencia.

delamano

Como profesional de la educación, en mi experiencia trabajando en escuelas, puedo decirles que pasé por múltiples y diversas situaciones. Desde directivos que decían que cuanto antes los niños estén asistiendo el horario completo, así no tenían que aguantarse a padres en la escuela en distintos horarios; hasta una madre acompañando dentro del salón por meses y teniendo que escucharla en sus problemas de pareja. Desde niños que en un día lograron adaptarse a la rutina escolar, hasta niños llorando en la entrada al separarse de sus padres durante un año entero. Desde padres que piden que por favor se quede cuanto antes el horario completo, hasta otros padres que sin inconvenientes sostenían procesos larguísimos con llantos en la entrada y abrazos eternos al volverse a encontrar con sus hijos a la salida. Lo mejor de todo es ver a los niños felices durante toda la jornada escolar. Esas sonrisas marcan un tiempo y un espacio de disfrute. Ya desde chiquitos experimentan el placer e interés por aprender y las ganas de vivir las primeras socializaciones fuera de casa.

Como madre les digo que emociona verlos crecer, que cuesta soltarlos, que todo este proceso forma parte de asumir el paso del tiempo. Sí, me ha costado más a mí verla tan feliz a ella en su doble jornada en el jardín maternal. Sí, me cuesta ahora dejarla en el jardincito de un cole enorme. Pero saben qué? Ella sigue yendo contenta y eso me ayuda a aflojar con la preocupación y confiar. Una vez una maestra que aprecio mucho me dijo: “Se nota que tu hija tiene un apego seguro, sabe que vos estás, está contenida y por eso se pudo integrar tan bien a un grupo que ya estaba conformado. Gran parte de que ella se pueda quedar bien en la colonia es porque sabe que vos la estás acompañando siempre.” Les aseguró que se me “apretujó” el corazón y se me llenaron los ojos de lágrimas al escuchar eso. Porque entendí que eso que me estaba costando sostener tanto a mí (con corridas de horarios, pidiendo ayuda a tantas personas para retirarla y deseando que estuviera bien en su primera experiencia de colonia), ella lo vivía como un disfrute pleno.

caminardelamano

Cada chico es único, cada relación madre- hijo también lo es y en esa relación se basa gran parte de la seguridad y autoestima que puedan tener nuestros hijos. Así que, lo más conveniente es armarnos nosotras, estar confiadas y preparadas, sabiendo que ellos disfrutarán en la medida que nosotras les abramos el camino a una escolaridad feliz.

LAU

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2 comments / Add your comment below

  1. Que tema mas difícil, mi gorda empezo bastante bien y ahora esta mega pegada a mi, al jardin tengo que entrar con ella, calculo que es tiempo y que ella se sienta feliz, mientras tanto yo cumplo mi sueño de ser maestra jardinera ayudando a la seño jaja.

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