Una mamá desde Canadá

pontdefinitiva

Deseo compartirles mi experiencia siendo mamá en la provincia de Québec, Canadá. Soy argentina, residente de este país por elección personal desde hace tres años.

En principio, lo más interesante para mí, fueron las clases de pre-parto que se brindan en el centro comunitario. Allí empecé a ver algunas diferencias culturales respecto de cómo prepararse para el nacimiento. Algo que me causó mucha curiosidad fue la clase que se trató de la lactancia materna. La enfermera que dictaba el curso tocaba el tema con extrema delicadeza, diciendo que era algo optativo, que incluso si les incomodaba podían estar ausentes ese día, tanto ellas como sus parejas. Me sorprendió de tal modo que me puse a leer y preguntar por qué tanto misterio, pudor, o ¿rechazo?, al hablar de la lactancia materna. Resulta que en la generación de mujeres que hoy tienen aproximadamente mi edad (32 años) hubo una fuerte campaña publicitaria por parte de las tabacaleras que fomentaban el consumo de cigarrillos en la población, incluidas las mujeres con hijos pequeños. Eso las hacía libres consumidoras, mujeres independientes de sus hijos, aptas para trabajar y salir del hogar lo más pronto posible. La industria farmacéutica hizo su aporte y desarrollaba leches maternizadas que favorecían este modo de vida. Lo cierto es que hoy están comprobados los múltiples beneficios de la leche materna, no sólo en el plano nutricional sino también en lo afectivo e inmunológico. Desde el pre-parto, el sistema de salud favorece este contacto único, íntimo y natural que provee el hecho de amamantar a un hijo, siempre y cuando esté dentro del deseo de la madre y no haya ningún otro impedimento de otro orden.

Algo que también me pareció sumamente útil, fue la confección de una declaración que debe ser completada por cada madre unos meses antes de dar a luz, y que permanece en su posesión hasta el momento del parto. Es una simple hoja donde una escribe todo lo que quiere que suceda en el trabajo de parto y nacimiento: la decisión de usar diferentes modos naturales y/o químicos de alivio del dolor; el deseo de ser informada en todo momento de todo aquello que le sucede a una y a su hijo; los familiares y amigos con los que una desea compartir o no el momento del antes, durante y después del nacimiento; entre otros. Hay algo que no se le está permitido elegir a la madre es el hecho de dar a luz por cesárea por propia voluntad y sin un justificativo médico. Eso para mí no representó ningún inconveniente ya que no formaba parte de mis deseos. Cabe destacar que, en mi caso, yo deseaba ser atendida en hospital y con médico obstetra, pero podría haber decidido también que el nacimiento fuera en mi hogar o en una casa de nacimientos, asistida por una partera. Esta declaración es uno de los primeros papeles que las enfermeras encargadas de realizar la recepción le piden a una al llegar al hospital. En el mismo hay un jacuzzi disponible para quien lo necesite como medio de aliviar el dolor de las contracciones de pre-parto. Yo sólo utilicé esto, acompañada por masajes de mi esposo.

Todo el trabajo previo al parto está hecho por enfermeras calificadas que son supervisadas por una médica obstetra, que puede ser o no la misma que acompañó durante los meses de embarazo, pero que forma parte de un equipo médico donde circula la historia clínica de la paciente.

Podría decir que yo viví el nacimiento tal cual como sucede en las películas: rompí bolsa a la 1:30 horas de la noche, momento en el que empecé con contracciones, y a las 11 horas de la mañana nació mi pequeño gigante por parto natural. Mi bebé nació con 4,230 kg y 59 cm, y basados en el hecho de ser hijo de padres nacidos en el otro extremo del planeta, el mismo fue sometido a múltiples estudios de sangre, para finalmente concluir que era un bebé grande porque su papá es grande, y que no posee un tipo de anemia que caracteriza a la gente de donde venimos, según los profesionales del hospital.

Como señalaba anteriormente, las enfermeras juegan un rol muy destacado en el acompañamiento a la familia. Ellas son las que realizan al menos una visita al domicilio del recién nacido. Para mí, este encuentro fue muy valioso, ya que, en medio de las emociones de plena alegría, también nos invadieron temores, angustias, sensación de pérdida de control en este nuevo rol que asumimos. La enfermera se ocupa de sostener a la familia en este momento, de brindar su apoyo y de responder a las inquietudes de los nuevos papás. Es en este momento de intimidad en el hogar, alrededor de los cuatro o cinco días de nacido el bebé, que la enfermera da la información a los padres sobre cómo proceder con la inscripción del mismo en el registro civil, las fechas de vacunación, entre otros temas.

Para continuar contándoles la importancia que tienen estas profesionales en el sistema de salud, los controles médicos que en Argentina están realizados siempre por pediatras, aquí la mayoría son llevados a cabo por estas enfermeras. El pediatra ve al niño sano unas dos veces durante los dos primeros meses de vida, y luego, a menos que lo justifique alguna enfermedad, los seguimientos los realizan en el centro comunitario las enfermeras, en conjunto con el médico de familia (si es que este último le ha sido asignado, ya que aún no se ha logrado que el 100 por ciento de la población cuente con un médico generalista designado para cada persona).

La política pública en materia de familias alienta, tanto a nivel provincial como federal, la procreación. Recordemos que Canadá es un país con una fuerte tendencia al envejecimiento poblacional. Brindan múltiples apoyos a las familias con hijos pequeños, les cuento algunos: la licencia por maternidad es por un año que puede ser transferida en parte al padre, además de los tres meses que le corresponden a él; hay guarderías a bajo costo, algunas exenciones fiscales, la asignación universal por hijo. Existen también centros comunitarios de recursos para el nacimiento que brinda, entre otras actividades, almuerzos de “respiro” para las madres una vez por semana, para que ese día no tengan que preocuparse por preparar la comida. Mi esposo, mi hijo y yo fuimos beneficiarios de varios de estos recursos, que, sin remplazar en absoluto a gran parte de la familia que se encuentra en Argentina, nos han aliviado la hermosa y ardua tarea de ser papás primerizos. Yo hice uso de estos apoyos, movilizada por la necesidad y al mismo tiempo  porque a la primera semana de vida de mi bebé, ya estaba cursando dos materias a distancia en la universidad para validar mi título de Licenciada en Trabajo Social. No voy a negar que por momentos me sentí desbordada, exigiéndome una tarea intelectual en una situación en la que una se olvida de sí misma para estar a la entera disposición del bebé. Sin embargo, el estudio para mí fue un oasis en el que me refugié quitándole horas a mi sueño pero sabiendo que era un espacio para mí, un tiempo que me sacaba de la agitada monotonía de cambiar pañales, dar la teta y de pensar en la falta de descanso.

Lo más difícil para mí es ver crecer a mi hijo sin tener la posibilidad de decir “este fin de semana vamos a ir a lo de los abuelos así ven cómo creciste, qué palabras nuevas decís, cuántos dientes nuevos tenés, y cuál es la mueca nueva de la semana con la que todos vamos a reírnos”. Soy una afortunada que pudo viajar a sus cuatro meses de edad para el gran encuentro, al año para su cumpleaños y bautismo, y a los veintidós meses para verlo correr a la par que sus primos. También debo decir que mi bebé tiene la suerte de tener a una tía, un tío y una prima por parte de papá que viven en la misma ciudad que nosotros. Bendigo haber nacido en la época de Skype y WhatsApp porque no puedo imaginar cómo les resultaba posible a nuestros abuelos y bisabuelos mantener lazos frente a tanta distancia.  Lo maravilloso de todo esto es observar el poder de adaptación y la explosión de conocimientos que veo en mi chiquito bilingüe, que tiene presentes día a día a cada uno de sus afectos.

No tengo una conclusión a todo esto, mi vida sigue en su continuidad, como la de muchas madres que nos damos un ratito de vez en cuando para reflexionar sobre la intensidad de nuestros días. Las invito a seguir compartiendo sus experiencias y comentarios, del mismo modo que yo lo hago con ustedes.

pontnievedibujado

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3 comments / Add your comment below

  1. Muy interesante!! Algunas cosas me parecen envidiables y a imitar acá en Argentina, como la licencia. Otras no tanto, será que soy muy anticuada pero no hay como la pediatra y la confianza que me inspira con los nenes jejeje!

    1. Gracias Clara por seguirnos siempre!!
      Y sí, es cierto lo que decís… debemos aprender de otros países pero también valorar lo que sí tenemos acá en Argentina.

  2. Gracias Pau por tu aporte!! Nos parece super rico ver que existen en otros países miradas distintas sobre la maternidad y la crianza en los primeros años de vida… y también nos permite reflexionar sobre la importancia de las ayudas que toda madre necesita para ello…
    LAU

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