Una experiencia de lactancia

Pasó la Semana Mundial de la Lactancia Materna y todo este tiempo estuvimos recordando experiencias vividas, dudas que nos iban surgiendo, en este camino de ser mamá en el que una nunca deja de aprender.

Por eso recurrimos a una amiga que supo armarse de paciencia, asesorarse y hacer de la lactancia una experiencia amorosa. Admiramos su paciencia y dedicación en el tema puntual de la lactancia. Ella es Norma, quien además fue el nexo para que nosotras nos conociéramos, uniéramos nuestras inquietudes y construyéramos juntas el blog.

Entre palabras con un fuerte condimento de realidad y un tono suave y dulce, nos cuenta un pedacito de su vida de mamá y sus andanzas con la lactancia con Guille.

“Les cuento NUESTRA experiencia con la lactancia, la de Guille y mía. Creo que es una experiencia muy personal, lo que no quiere decir que sea la única posible, ni mejor ni peor que otras.  El caso es que yo  tenía muchas cosas idealizadas en la maternidad y una de ellas era la lactancia. Creía que iba a ser soñada, sin dolor, sin altibajos e incluso, que mi beba iba a dejar sin problemas la teta cuando YO sintiera que ya estaba bien ese tiempo. Bueno, la realidad es que no fue tan así!! Al principio me costó bastante por el dolor y hasta llegué a pensar que no iba a aguantar más e  iba a tener que dejar de amamantarla.  Pero, con paciencia y mi propia leche, más cremas de caléndula y exposición al sol, pasó ese dolor insoportable. Un dolor que al principio parecía que me cortaba cada vez que ella se prendía a la teta. Hasta se me escapa alguna lágrima al recordarlo… pero todo pasa y se acomoda.”

Como en la maternidad no todo sucede de un día para el otro, Norma aprendió que era necesario dedicarle tiempo y ella tiene un don muy especial para eso. Además se vinculó y se informó, lo cual pasó a ser fundamental, ya que la ayudó a derribar mitos y fantasías.

“Siempre intenté seguir los consejos que me daban personas de confianza, pero sobretodo escuché mi corazón y me enfoqué en el deseo de darle teta. Según me explicaron, hay altibajos en la lactancia, o mejor dicho suele suceder que cada 2 ó 3 meses cambia la necesidad del bebé y su demanda. Eso es lo que conlleva que pida o llore más, según me decían, pero eso se vuelve a acomodar en cuestión de días. Al parecer es aquí donde muchas madres piensan que no se llena o que su leche ya no sirve y entonces complementan con mamadera. El punto importante para mí fue no declinar dándole teta y entender que “a demanda” era verdaderamente A DEMANDA!! Es decir, a veces cada hora, hora y media, dos horas, o hasta cada 40 minutos. Motivos para desesperar hay, pero como decía, me mantuve firme en nuestro deseo y seguimos a teta exclusiva y a demanda hasta que comenzó a comer sólidos a los 6 meses. Ese también fue un momento difícil, porque incorporar la comida llevó como dos meses. Progresivamente pasó a menos cantidad de tomas por día y de a poco, intercalando con yogures, pasamos a cuatro tomas diarias.

Otro deseo que me había propuesto cumplir, era mantener la lactancia hasta los dos años. Y así sucedió!! Fue un tiempo de unión y conexión total entre nosotras, que lo disfruté enormemente. ¿Cómo fue el destete? Sucedió que empecé a sentir la necesidad de ir quitando tomas, porque ella había comenzado el jardín y porque además con los dientes me mordía bastante fuerte.”

Y aquí es donde las madres nos encontramos ante otro desafío: el destete. Todas las que lo hayamos pasado, sabemos que es algo difícil, nos genera sentimientos encontrados y nos solemos tomar un tiempo extra para eso… Norma lo cuenta de una forma hermosa, porque se propuso vivir todo el proceso con amor y atendiendo las necesidades y deseos de ella y de Guille. Así lo comparte:

“Y de a poco empezamos nuestro destete. Para las dos fue un proceso largo, por el ritmo y las ganas de tomar teta de Guille. Fuimos dejando de a una toma por vez, con múltiples recursos. Le leía cuentos, dramatizaba la escena con muñecos, le hablaba y explicaba, le ofrecía otros estímulos, juguetes. El fin era uno pero el medio fue de a poco, con el mismo cuidado con el que al comienzo nos dedicamos a nosotras con paciencia. De a una semana, le iba sacando, hasta que quedó la de la noche antes de dormirse. Esa fue la más complicada de sacar, pero finalmente lo hicimos!!! Lloró, y eso fue  lo que más nos costó a todos, a mi marido y a mí, porque creo que en todo esto es importante que el hombre esté acompañando. Pero finalmente, lo logramos, juntos!!

Después de varios meses de proceso, podemos decir que a los 2 años y 4 meses, logramos el destete. Tal vez ella hubiese seguido tomando… ¿cómo saberlo? Pero había algo en mi corazón que me decía que teníamos que hacer un corte, lo más respetuoso posible, de esa forma de vínculo o díada. Dejar que la relación evolucione hacia otros intereses, darle también lugar a nuevas vínculos y etapas distintas en la vida de ambas.”

GRACIAS NORMA!! Tu relato será de gran ayuda a muchas mujeres de esta comunidad.

Written by

Deja un comentario