La vida entre escrituras

Cuando una se encuentra con un libro que, con palabras sencillas dice cosas maravillosas, quisiera que el tiempo se detenga en esos instantes de lectura. Aunque no es fácil siendo mamá, eso mismo sucede al leer el libro de Victoria Llorente, “Tejiendo Infancia”. Es tan bello en lo estético como en sus palabras. Sus historias, teñidas de la ingenuidad de la infancia, trasmiten con transparencia las vivencias de las madres. Se entremezclan sentimientos, vivencias, pensamientos, aprendizajes, con los colores de la naturaleza, de la vida en el campo de su autora. Ella escribe con las palabras justas, con una riqueza especial pero sin abusar de esos lugares comunes que abundan en las redes hoy. Ella le pone palabras sencillas a la vida y llena la vida de quien las lee de un gran poder de identificación.

Vicky misma escribe para el blog y nos comparte un pedacito de su vida.

“Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con gorilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre de dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 35 años y sigo usando All Stars”.

Así me describí el año pasado cuando, después de mucho pensarlo, decidí empezar un blog (y darle continuidad). Era el tercero que abría en Blogger y, con el miedo a esa página en blanco que me miraba una vez más, una mañana de febrero, puse “publicar” y acá me siguen teniendo. Pensé cientos de veces en abandonarlo. Otras, que nada de lo que escribía valía la pena. Me quedé sin temas. Pero sin saber muy bien cómo, a veces lo dejo descansar (me dejo descansar), y aparecen letras que piden ser bajadas en ese lugar. Si tuviera que sumar algo más a esa breve presentación, hoy contaría que publiqué un libro. “Tejiendo infancia” se llama y es un rejunte de cosas lindas que compartí en Facebook, ilustrado por las manos mágicas de una amiga que me regaló mi vida en el campo (@wonkysteverlynck). Nació como un proyecto y un regalo para mis dos hijas. Quería que se leyeran cuando sean grandes. Que ellas miren con sus propios ojos lo que nosotros vimos años atrás. Pero ese proyecto se hizo más grandes. Y mis historias (sus historias) llegaron a cientos de mujeres que comparten el gusto y el deseo de disfrutar las cosas chiquitas de todos los días. Sean o no, madres.

Me preguntan mucho por qué escribo. Escribo porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, van a aprender a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

“Lo que no se dice, estruja siempre. Lo que no se escribe, lo que no sale del cuerpo, duele. Aprieta las entrañas y tarde o temprano, pide salir. Porque lo que no se dice, lo que no se dibuja, lo que no se baila, los que no se canta ni se teclea, lo que no se cocina ni se planta, lo que no se anda ni se galopa, queda ahí, en el limbo de lo que no sale.

Aprendí a escribir para que dejaran de doler verdades que pasaron por mi cuerpo, por mi corazón y por donde sea que pasan las emociones. No siempre digo, pero siempre escribo. Y cuando escribo, sangra, y duele, y retuerce, pero sale. Entonces deja de doler un poco porque lo miro en letras. Lo leo, me leo, y empiezo a sanar. Al menos un poco. A veces las palabras pueden ser mucho más tiernas que la realidad. Y eso alivia. No digo que cure, pero alivia.

Escribamos. Siempre. Lo lindo y lo feo. Porque lo lindo va a permanecer y lo menos lindo, va a empezar a sanar.”

Gracias Vicky por confiarnos una parte tan tuya. Tus palabras son muy lindas y también ayudan. Invitan a ver la vida a través de los ojos de nuestros hijos, con las mismas ganas de ellos por descubrir el mundo.

Para quienes quieren conocerla más, les dejamos sus contactos:

www.diaxdiasiempre.blogspot.com

@tejiendo_historias

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