El deseo más grande del mundo

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Hacía tiempo tenía ganas de leer “El deseo más grande del mundo”. Intuía que con su autora Luciana Mantero, me iría a encontrar en visiones de la maternidad semejantes y con un mismo vocabulario.

Cuando lo empecé a leer, quedé definitivamente atrapada en su lectura. Fue necesario hacerme de tiempo para eso, había mucho que tenía ganas de aprender. La temática me llevó hacia un camino de reflexiones que no paraban de generarme interrogantes… pensaba, como tantas otras veces, en el lugar de las madres de hoy, en la significación social de la mujer que es madre… pensaba que la misma heterogeneidad de historias de esas mujeres en sus búsquedas por ser madres, esa misma variedad nos unía cada vez más…

En cuanto le conté a Nati y le trasmití lo que me había pasado al leerlo, nos pusimos de acuerdo en que queríamos profundizar esas reflexiones en el blog. Terminamos las dos la lectura y nos juntamos a seguir conversando. Pensamos en amigas de ambas que habían transitado o estaban viviendo experiencias similares a las contadas en el libro. Pensábamos en ellas cada vez que nos juntábamos (así fue que le pedimos a Vani que nos contara en el blog de su búsqueda).

Les agradecemos enormemente a esas tres queridísimas amigas porque con sus pausas, sus conversaciones a veces y también con sus silencios, nos ayudaron a entenderlas y a sentir junto a ellas…

Luciana plantea algunas preguntas que nos invitan a la reflexión:

“¿Qué significa tener un hijo para la mujer occidental moderna? ¿Cuánto nos ha modificado el vertiginoso ritmo de vida, el ingreso al mundo del trabajo, la lucha por la igualdad de derechos con respecto a los hombres, la soledad de la gran ciudad? ¿Cuánto la falta de certezas acerca de nuestro nivel de vida atado al trabajo –y a los ingresos- cada vez más volátil (como el mercado laboral) del jefe y jefa de familia? ¿Cómo influye en esto la inexistencia de una red pública de cuidado, si la mamá quiere o tiene que salir a trabajar?” (pág. 38)

Tantas veces mencionamos en el blog la variedad de formas de ejercer la función de madre, la necesidad de ayudas, el lugar de la mujer actual que es madre y trabajadora (porque con un sólo ingreso no alcanza para sostener la economía familiar en la mayoría de los hogares), este ritmo de vida tan acelerado y cargado de exigencias, todo en una realidad tan llena de incertidumbres… Muchas veces reflexionamos sobre lo que queremos decir y mostrar de la maternidad, pero Luciana Mantero en su libro lleva estas reflexiones a otro nivel. ¿Cuánto de esto incide en la búsqueda de un embarazo y del deseo de tener hijos? ¿Cuántos de los padecimientos del cuerpo responden a estos estilos de vida o no? ¿Qué lugar para el dolor nos da este ritmo de vida y su exigencia de adaptación constante? Que en época de inmediateces las esperas sean cada vez más complejas, parece paradójico… hay tiempos que los vivimos como absurdos… Y hablando de tiempos, Luciana nos cuenta:

“Buscamos y se nos pide que nuestros proyectos profesionales y la maternidad encajen como dos piezas del mismo rompecabezas, sin fisuras, algo que los hombres en general no tienen en cuenta… Nos parezca justo o no, lo elijamos o no, trabajemos o no, las mujeres cargamos sobre nuestras espaldas con el embarazo y, tal como están dadas las cosas, la mayor parte del peso de la crianza. Y así, también, con los tratamientos de fertilidad… Ese tiempo que pasa entre que tomamos la decisión de tener un hijo (…) y nos embarazamos nos mantiene en suspenso. Es un des- tiempo.” (págs. 45 y 46)

Muchas mujeres se preguntan ¿por qué esto me pasa a mí? Luciana comparte lo que sentía cuando recibió el diagnóstico y cómo fue atravesando las diversas consultas médicas. Lo que hace más valioso su relato es que elige buscar otras historias de mujeres que estaban atravesando o habían atravesado por lo mismo. Como si desde un comienzo intuyera que había muchas mujeres esperando leer su libro para sentir un pequeño alivio…

Comienza preguntándose:

“¿Seré una excepción? ¿Qué me espera? ¿Qué les pasará a otras mujeres? ¿Cómo vivirán la situación de querer un hijo y no poder tenerlo de manera natural, la búsqueda de un embarazo sin suerte que se prolonga, los tratamientos y la vida mientras tanto?” (pág. 26)

Estas preguntas nos llevan hacia puntos en común, porque nos sentimos afectadas por las historias que cuenta. ¿Cómo no entendernos entre mujeres? Casi naturalmente podemos ponernos en el lugar de otras mujeres cuando se trata de nuestros hijos y del deseo de concebirlos. Sentimientos como la frustración, una angustia que ya nada calma, la sensación de que la esperanza va siendo cada vez más tenue… la culpa, una horrible sensación de no poder con ese dolor… son sin duda sentimientos tan fuertes y genuinos que llaman a otras a escuchar, acompañar, respetar silencios. Luciana lo dice:

“Sigo conversando con mujeres que de alguna forma han convivido con la infertilidad. Escucharlas me hace sentir acompañada. Durante esos meses de lento tránsito hacia la aceptación, hago nuevas amigas.” (pág. 135)

Y así es como nos vamos encontrando… Porque estamos convencidas que crear una red de pertenencia que nos permita transitar cada nueva etapa, hace todo malestar mucho más liviano. Porque sentimos que si somos muchas, no estamos tan solas en nuestras dudas y preguntas. Porque estamos seguras que existe una energía especial alrededor de las mujeres que nos unimos con una causa en común.

Cerramos estas reflexiones con la sensación que la lectura nos nutrió, nos abrió la mirada, nos permitió ver más allá de nuestras realidades; pero sobre todo, nos unió. Nos hizo sentir que esa red que queremos ir tejiendo, comienza a tomar forma.

Desde nuestros primeros pasos en Muchas Madres, crecimos. Tenemos una inmensa alegría porque sentimos que la idea inicial del blog es hoy mucho más completa.

Gracias a todas esas mujeres!!

Gracias Luciana!!

Foto Luciana Mantero. Crédito Pilar Conci

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3 comments / Add your comment below

  1. muy bueno chicas, y si bien no leí el libro, y uds me conocen.., estuvimos ocho largos años buscando embarazarnos. Por suerte tuvimos éxito, pero no sin antes,el paso por todos los Institutos y Clínicas, todos tipo de análisis y estudios, exposición del cuerpo, cirugías, esperanzas y desilusiones, no querer aceptar, llorar hasta aceptar… Tratamientos convencionales y terapias alternativas..Finalmente dió sus frutos, pero también hubiese podido no darse.. Agradezco al universo cada día y cada instante que paso con mi gordita, es un milagro y una bendición

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