La lecto- escritura en la primera infancia

El aprendizaje de la lecto- escritura comienza mucho antes que se formalice en la escolaridad primaria y sus primeros pasos están en los juegos que podemos hacer en casa. Para conocer las letras primero hace falta juego, mucho juego de ese que se da espontáneamente. Lo que sí es clave es contar con buenos materiales en casa, que sean atractivos, que despierten curiosidad y sean aptos para explorarlos libremente.

La alfabetización es un proceso que involucra todo los intentos que haga un niño por conocer y escribir las letras y sus reglas. Dejar marcas sobre una hoja y querer transmitir un mensaje con él ya es un paso muy importante en este proceso. Cuando los niños hacen un dibujo y dicen qué es lo que dibujaron ya están transmitiendo un mensaje desde lo gráfico y comprendiendo para qué sirven esas marcas. Desde ahí, hay todo un camino por recorrer, de aprendizajes que implican errores y aciertos, que llevan a comprensiones más completas de lo que son las letras y los modos de escribir. Comprender que nuestro sistema de escritura tiene algunas convenciones es lo que marca cada paso que van dando los niños mientras aprenden.

¿Qué quiere decir que la escritura tiene convenciones? Que tiene ciertas reglas: escribir de izquierda a derecha, en sentido horizontal, siguiendo un orden. Comprender que las letras forman palabras y que las palabras no se escriben de cualquier forma. Comprender que para escribir varias palabras hay que dejar espacios y que varias palabras conforman una oración y un mensaje coherente. Pero mucho antes que esto, en la primera infancia, aparece el interés por comunicarse, tanto desde la palabra como desde los grafismos.

Es posible hablar de facilitadores de los aprendizajes de la lecto- escritura y eso es lo que podemos hacer desde casa. Algunos de estos son:

• Que los niños participen en conversaciones: que expresen mucho más que sus necesidades e intereses, que den explicaciones, que realicen descripciones de acontecimientos vividos, que relaten cuentos e historias, que aprendan canciones y las canten, que realicen juegos de dramatizaciones y personificaciones.

• Que el lenguaje y las conversaciones sean una costumbre habitual en casa.

• Leerles cuentos a los niños, marcar el texto mientras vamos leyendo, mostrar las ilustraciones, dárselos e invitarlos a que nos imiten.

• Que nos vean “escribiendo para”. Esto apunta a las actividades domésticas en las que está involucrada la escritura, como por ejemplo escribir la lista del super.

• Que haya materiales de escritura de libre acceso en casa: hojas y lápices básicamente, aunque también pueden ser diversos materiales creativos.

• Que en casa haya juegos que involucren las letras, como el kit de Jugar y Aprender Didácticos.

  

Y como la lecto- escritura es un proceso psico- lingüístico, es importantísimo valorar cada producción, estimular cada nuevo logro y alentar a seguir aprendiendo. La valoración y el acompañamiento de los padres vale más que la de la escuela, porque esa aprobación está revestida del afecto que necesitan los niños para tener ganas de seguir aprendiendo.

Por eso, y como parte de la construcción de los aprendizajes, es indicado no corregir lo que desde nuestra mirada puedan ser errores. Los errores son constructivos porque van acompañados de nuevas preguntas por parte del niño. Por ejemplo que un nene escriba MIOA por mariposa da cuenta de la comprensión de lo que significan las sílabas y de la decodificación de sus sonidos.

Pero hasta llegar a esta instancia se recorren intentos de escrituras como estas sucesiones que les muestro a continuación:

Pseudo- letras
Escritura del nombre propio
Intentos de hacer corresponder los sonidos con los grafismos de las letras
Escritura de palabras

Los aprendizajes suelen presentar obstáculos y esto da significado a cada avance y cada nuevo logro. Lo más importante para eso es acompañar cada etapa de los aprendizajes. ¿Cómo?

• Ofreciendo juegos y juguetes acordes a cada etapa.

• Acompañar el juego con diálogos.

• Dejarlos jugar solos y ser también compañeros de juego, alternando entre uno u otro estilo sin imponer un estilo.

• Ser mediadores entre el mundo de las letras y lo que nuestros niños van pudiendo hacer: quiere decir interrogar desde la lógica propia que manejan los niños en cada etapa.

• Hablarles desde chiquitos y escucharlos!!

Jugar es la experiencia por excelencia de la infancia y es partir de esos juegos que van apareciendo conocimientos y aprendizajes nuevos. Acompañarlos en cada etapa es lo principal. Y por eso me parece hermoso guardar las producciones escritas de nuestros niños, desde que empieza este tipo de intentos.

 

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