La aventura de aprender

Cada tanto me gusta hablarles como Psicopedagoga y hace tiempo tengo ganas de compartir algunas reflexiones sobre el aprendizaje en la primera infancia. Con la idea de intentar posicionarnos desde la particular mirada de los niños, hacernos chiquitas por un rato y entender cómo van aprendiendo nuestros hijos día a día. Para esto, es necesario hacer referencia a algunos conceptos que son la base de la Psicología Genética de Jean Piaget, pero no se asusten que intentaré hacer una bajada lo más sencilla posible. Mis mayores respetos (y espero que los de ustedes también) al genio epistemólogo que estudió por años la evolución del conocimiento humano.

En muchos libros, encontramos la palabra aprendizaje definida como una aventura y coincido en esta mirada. Tiene que ver con sortear obstáculos, resolver conflictos, superar etapas y dejarse sorprender con nuevas conquistas. En todo esto, se va dando la evolución del conocimiento (objeto de estudio de la epistemología genética). La infancia está atravesada por desafíos de todo tipo, que tienen forma de juegos pero son verdaderos aprendizajes.

bloques

Un niño con un juguete de arrastre prueba cómo al tirar del hilo, éste se acerca y si lo suelta, se aleja. Comienza azarosamente y luego repitiéndolo varias veces, va descubriendo una regularidad en la manipulación del mismo. Allí ya hay un aprendizaje.

Juguete de arrastre
Juguete de arrastre

Un bebé manipulando un juguete sonoro descubre que al moverlo suena, luego comienza a hacerlo intencionalmente y va descubriendo nuevas formas de tomarlo y arrojarlo. Allí hay un aprendizaje.

Un niño descubriendo formas con un juego de encastre, realiza intentos, por ensayo y error logra hacer entrar una forma en su correspondiente hueco, disfruta de ese logro inicial e insiste hasta descubrirlo por completo. Luego utiliza ese mismo material con nuevos fines, así apila formas o usa el continente, como canasto de otros juegos. Más adelante logra aplicar lo aprendido en otros juegos.

Juego de encastres
Juego de encastres

encastrejuana

Al igual que un niño dejando sus primeras marcas con un crayón. Primero lo hace azarosamente, luego de muchas marcas sobre distintas superficies y con distintos materiales, aparece la intención, las ganas de dibujar algo en particular y la creatividad.

trazosmarcadores

Un bebé que emite un sonido y encuentra en la cara de su madre una respuesta agradable, lo repite buscando esa misma respuesta y luego modificando los sonidos, descubre otras tantas expresiones en el rostro de su mamá. Allí hay aprendizaje y hay afecto, el cual estimula las ganas de seguir aprendiendo.

Todas estas son escenas en las cuales se va dando el aprendizaje. En situaciones comunes de la vida cotidiana de un bebé, hay aprendizajes. Van desapareciendo las primeras reacciones reflejas y van apareciendo los actos intencionales sobre el mundo circundante.

Justamente allí está la evolución del conocimiento, esto es descubrir el mundo por medio de experiencias cada vez más complejas y completas. No es lo mismo un nene de 1 año que intenta dar sus primeros pasos y ve el mundo desde una postura más o menos erguida; que un bebé de pocos meses que lo hace desde los brazos de su madre. Las posibilidades de exploración del entorno son distintas en una y otra etapa y así también lo son, los pequeños y grandes hallazgos que vayan alcanzando.

Les propongo un paralelismo que resulta interesante para terminar de darle forma a la concepción de los aprendizajes en la primera infancia. Pensemos cómo fueron nuestros intentos de andar en bicicleta de niñas. ¿Cómo empezamos y cómo pudimos ir superando obstáculos?

andarenbici

Primero en triciclo, con alguna orientación de quienes nos enseñaron a pedalear. Una vez que aprendimos eso, pasamos a la bicicleta con rueditas. Cuando nos animamos a sacar las rueditas fue junto a alguien que nos iba sosteniendo al principio, que nos iba guiando, orientando. Hasta que un día, esa mano que sostenía se anima a soltar, porque nota que podremos sostener el equilibrio solos.

Allí sucede algo único: un niño convencido que ese sostén estará siempre, se anima a dar más vueltas sobre los pedales y avanzar y un padre expectante, que corre detrás para evitar cualquier accidente. En esta escena casi podríamos resumir lo que caracteriza toda la existencia humana: la necesidad de acompañamiento, de mirada y de atención de las necesidades propias y ajenas. Justamente lo que queremos seguir construyendo en nuestra red de madres…

Pero siguiendo con el aprendizaje y pedaleando un poco más, al pasar los años, suceden los cambios de bicicleta; pero esos primeros momentos quedarán siempre como los más significativos de la vida. Porque son las bases para todo lo que vendrá y pasarán a formar parte de los recuerdos de una infancia feliz.

¡Cuánto aprendizaje ha habido a lo largo de cada etapa!

Así es, aprender supone etapas, problemas a resolver, conflictos y conquistas, obstáculos y nuevos logros, desajustes y ajustes que conducen a aprendizajes más abarcativos. Atraviesa a la vida humana por completo. Siempre hay algo nuevo por descubrir y siempre hay otro que nos impulsa, que nos motiva; otro que necesariamente tiene que estar, cualquiera que sea la situación de aprendizaje. A veces tomamos modelos, referentes, amigos que nos muestran cosas que no habíamos visto con claridad y eso nos hace crecer. En todo aprendizaje es así, ya sea en las conquistas cotidianas de la vida, como en el aprendizaje sistemático que acontece en las aulas. Desde recién nacidos, en la primera infancia, en la etapa escolar, en la adolescencia, juventud, en la adultez y también siendo mamá.

No perdamos nunca esa curiosidad y esas ganas de conquistar nuevos mundos, que caracteriza a la niñez. Crecer supone responsabilidades, pero también aprendizajes y descubrimientos. No dejemos de maravillarnos. Creo que allí está el condimento fundamental de la vida.

Nosotras estamos aquí para eso: para sorprendernos y aprender juntas ¿Nos acompañan en este viaje?

bicicleta

LAU

 

Written by

Deja un comentario